Opinión profesional
Cuándo NO deberías tatuarte
Llevo 35 años tatuando. En ese tiempo he aprendido que a veces lo más profesional es decir que no. Aquí te explico cuándo.
Puede parecer raro que un tatuador te diga cuándo NO tatuarte. Al fin y al cabo, vivimos de esto. Pero precisamente por eso —porque llevamos décadas en esta profesión y la respetamos— hay situaciones en las que lo correcto es decir: "Hoy no. Vuelve otro día."
No es marketing. No es postureo. Es experiencia.
Situaciones médicas: la salud siempre va primero
No tatuamos a personas con diabetes descontrolada. La cicatrización puede complicarse seriamente. Si tienes diabetes y quieres tatuarte, primero habla con tu médico y tráenos un informe. No es burocracia, es protegerte.
No tatuamos durante el embarazo ni la lactancia. No hay estudios concluyentes sobre los efectos, pero ante la duda, esperamos. Nueve meses pasan rápido. Tu tatuaje puede esperar.
No tatuamos si estás tomando anticoagulantes sin supervisión médica. La sangre no coagula bien y el resultado puede ser desastroso tanto para tu salud como para el tatuaje.
No tatuamos sobre piel con problemas activos: eccemas, psoriasis en brote, quemaduras recientes, heridas abiertas. Primero se cura la piel, luego hablamos de tinta.
Si tienes un sistema inmunológico comprometido —por enfermedad o tratamiento— necesitamos que tu médico nos dé el visto bueno. No es negociable.
Situaciones emocionales: el tatuaje permanece, el momento no
Esta parte es más difícil de explicar, pero igual de importante.
No tatuamos a personas que acaban de pasar por una ruptura y quieren taparse el nombre de su ex "ahora mismo". Entiendo la urgencia emocional. Pero en tres meses vas a ver las cosas diferente. Espera. Si dentro de un mes sigues queriendo taparlo, hablamos.
No tatuamos a quien viene con una idea impulsiva que se le ha ocurrido hace dos horas. Un tatuaje es para siempre. Dale al menos una semana. Si la idea sigue gustándote después de siete días, probablemente es buena.
No tatuamos a personas que claramente están pasando por un momento de crisis. A veces alguien entra y lo ves: está buscando algo que el tatuaje no le va a dar. En esos casos, lo mejor que puedo hacer es tener una conversación honesta.
Bajo los efectos del alcohol o drogas: nunca
Esto es innegociable. Si vienes borracho o drogado, no te tatuamos. Punto.
No es solo por la calidad del trabajo (que también). Es porque:
- El alcohol dilata los vasos sanguíneos. Sangras más. El resultado es peor.
- No puedes dar un consentimiento informado real.
- Tu umbral del dolor cambia. Cuando pase el efecto, el dolor llega de golpe.
- Las decisiones que tomas borracho no suelen ser las que tomarías sobrio.
Me da igual si es tu despedida de soltero. Me da igual si tus amigos te están esperando. Vuelve mañana sobrio.
Menores de edad: con condiciones
En España, la ley permite tatuar a menores con consentimiento de los padres. Pero la ley es una cosa y el criterio profesional es otra.
No tatuamos a menores de 16 años. Aunque los padres firmen. La piel cambia, el cuerpo crece, los gustos evolucionan. A los 14 años no sabes quién vas a ser a los 20.
Entre 16 y 18, solo con padres presentes durante todo el proceso. No vale una firma y que se vayan. Y solo diseños pequeños y discretos. Nada de nombres de novios, símbolos que no entienden, ni zonas muy visibles.
Sé que esto nos hace perder clientes. No me importa.
Cuando el diseño es un error
A veces el problema no eres tú, es lo que quieres tatuarte.
Nombres de parejas. Llevo 35 años viendo cómo vuelven a taparse nombres. La estadística no miente. Te lo voy a decir: es mala idea. Si insistes, te lo hago. Pero te lo digo.
Símbolos cuyo significado no conoces. Esa letra japonesa que te pareció bonita puede significar "sopa de pollo". Ese símbolo tribal puede tener connotaciones que desconoces. Investiga antes.
Tatuajes en zonas muy visibles como primer tatuaje. Manos, cuello, cara. Antes de ir a esas zonas, deberías tener experiencia con tatuajes en sitios menos expuestos. Saber cómo vives con la tinta en tu piel.
Diseños que van a envejecer mal. Líneas demasiado finas, detalles microscópicos, acuarelas sin contorno. Te digo la verdad: en 10 años eso va a ser una mancha. Si quieres hacerlo igualmente, adelante. Pero lo sabes.
Cuando vienes con prisa
"Es que me voy de viaje mañana y quiero llevar el tatuaje."
No.
Un tatuaje recién hecho necesita cuidados. No puede mojarse en la playa. No puede exponerse al sol. No puedes meterte en una piscina. Si te vas de vacaciones mañana, el tatuaje puede esperar a que vuelvas.
La prisa es enemiga del buen tatuaje.
Por qué decir NO es profesional
Cualquier estudio puede decirte que sí a todo. Cobrar y que te vayas. Es fácil.
Lo difícil es decirte que hoy no es el día. Que ese diseño no va a funcionar. Que vuelvas cuando estés mejor. Eso requiere experiencia, criterio y, sobre todo, que te importe más el resultado que el dinero.
Un tatuaje es para siempre. Nuestra responsabilidad no termina cuando sales por la puerta. Termina cuando dentro de 20 años miras tu brazo y sigues contento con lo que ves.
Por eso a veces decimos que no.