"Los tatuajes son el espejo del alma de cada uno de nosotros"
Mi historia
Todo empezó en 1987. Acompañé a un amigo a tatuarse en uno de los escasos estudios que existían en Italia — solo había cinco en todo el país. Cuando vi el proceso, fue un flash. Me enamoré de los tatuajes en ese momento. Me hice tatuar mi signo del zodiaco ese mismo día.
Hay que entender una cosa: yo he dibujado desde siempre. Es mi pasión desde que nací. Así que cuando vi que se podía dibujar sobre piel, supe que eso era lo mío.
Conseguir aprender fue una lucha bestial. No había escuelas, no había YouTube, no había nada. En una revista encontré los teléfonos de los cinco estudios de Italia y empecé a llamarlos uno por uno. La respuesta de casi todos fue mandarme a tomar por... Todos eran celosos de su trabajo.
Hasta que un día, un tatuador anciano de Florencia — Maurizio Fiorini — me dijo por teléfono: "Ven a Florencia, nos conocemos, y de ahí veremos qué pasa".
Pinté un cuadro, me fui a Florencia, se lo regalé a Maurizio, y entramos en buena onda los dos. Ahí empezó mi historia. Muchos viajes para aprender. Después, Maurizio me mandó a Turín con otros tatuadores — Giorgio y Nando — que me ayudaron muchísimo, consiguiéndome máquinas, colores, agujas... cosas que eran prácticamente imposibles de conseguir en esos años.
De Italia a Tenerife
En 1989 abrí mi primera tienda en Italia, en Casarsa della Delizia. Luego abrí la segunda en Aviano. Empecé a viajar mucho, tatuando por toda Europa.
Un día, unos amigos me invitaron a Tenerife. Y fue otro amor a primera vista. Me encantó la isla, el calor, el sol, y su gente. Vendí todo en Italia y me trasladé permanentemente aquí. Me casé, tuve dos hijos, y aquí seguimos después de más de 35 años.
¿Por qué "Lucifer"?
El nombre tiene una historia muy vieja. Cuando tenía 14 años estaba con un grupo de radioaficionados. Yo era "Alfa 65". Había un señor muy mayor en el grupo que se apodaba "Lucifer". Con el tiempo me hice muy amigo de este anciano.
Desgraciadamente, un día murió. Y el gremio, no sé por qué razón, dejó de llamarme por mi apodo y empezaron a llamarme "Lucifer pequeño". Así me convertí en Lucifer en el mundo de los radioaficionados. Y cuando abrí el estudio, el nombre vino solo.
35 años de batallas
Momentos difíciles ha habido miles. El aprendizaje. Montar las tiendas. Robos de material. Pérdida de mi equipo en los aeropuertos. Dos crisis económicas europeas. El COVID. Pero con constancia y paciencia hemos quedado a flote, gracias a todas las personas que me apoyaron y confiaron en mi trabajo.
¿Qué ha cambiado más en el mundo del tatuaje? Voy a ser muy crítico: lo que más ha cambiado — y lo que menos me gusta — es que se ha convertido en una industria. Se está perdiendo esa cosa fascinante que es el mundo del arte en sí misma, y lo bonito que es el trato con la gente de forma sana.
Ahora las redes sociales han hecho de este mundillo pura estrategia, pura industria y mercado. Prefería cómo era cuando empecé. Era muy humano.
Mi primer tatuaje memorable
Un amigo, tomando una cerveza, me dijo que le gustaría tener una pierna biomecánica. Con la misma caminamos hasta la tienda y nos pasamos toda la noche creando esa fantástica pierna biomecánica. Tatuajes y amistades — las dos cosas siempre han ido juntas en mi carrera.
Formación y trayectoria
- 1987: Primer contacto con el tatuaje en Italia
- 1988: Formación con Maurizio Fiorini (Florencia)
- 1988: Formación con Giorgio y Nando (Turín)
- 1989: Primera tienda propia en Casarsa della Delizia, Italia
- 1989: Convenciones en Florencia, Milán, Padova
- Años 90: Traslado permanente a Tenerife
- Años 90: Aparición en Televisión Canaria (seguridad en tatuajes)
- +35 años: Experiencia continua tatuando
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